LA ANTROPOLOGÍA, POBLADORES ORIGINARIOS VENEZOLANOS Y MEDIO AMBIENTE.
Autora: Ma.Gabriela Acosta
En gran medida, el hacerse preguntas representa para el Antropólogo parte de su identidad. Puede que muchas de estas preguntas carezcan de prontas respuestas, pero lo cierto es que, en el cuestionamiento es donde reside parte importante de la esencia antropológica. Se debe aprender a observar más allá de lo que estamos acostumbrados a observar, ser capaces de mirar al otro por lo que es verdaderamente y no por lo que nosotros, de acuerdo a nuestra cultura de pertenencia, queremos que sea. Se debe, ante todo, respetar el pensamiento del otro y a su vez, estudiar las reglas del juego que rigen su realidad:
“… el análisis de la cultura ha de ser por lo tanto, no una ciencia experimental en busca leyes, sino una ciencia interpretativa en busca de significaciones”. (Geertz, 1973:20)
La mirada antropológica es, de alguna manera, una interpretación de esa cultura que construye determinada realidad y está en búsqueda de significaciones, para poder lograr dicha mirada es necesario distanciarse de ese mundo que se va a estudiar, a su vez, adentrarse, sin entrar totalmente, y volver a salir de él. Todo esto con el fin de ver lo ajeno para entender el sentido de esa realidad ajena. Se debe ante todo tener como premisa que no existe verdad desde una perspectiva antropológica y que está sólo es producido adentro de cada pueblo. Es importante a su vez resaltar que el deber ético fundamental de la antropología es defender las minorías desvalidas en el mundo, ya que gracias a esas minorías o al estudio de los pueblos no occidentales, es como se desarrolla lo que hoy conocemos como antropología.
POBLADORES ORIGINARIOS DE VENEZUELA
Venezuela es un país que posee grandes tesoros que muchas veces no son lo suficientemente exaltados o tomados en cuenta, una de nuestras más grandes riquezas son los pueblos originarios. Actualmente contamos con un aproximado de 34 pueblos indígenas, algunos de estos grupos viven también en Brasil y Colombia. Hay pueblos que aun preservan sus lenguas; sin embargo, existen otros, donde restan pocos hablantes, el último hablante de una lengua determinada ha fallecido o simplemente las nuevas generaciones no están interesadas en aprender la lengua indígena. En el documental: “Somos Pumé”. Muchos miembros de este pueblo relatan sus vivencias y sobretodo su resistencia ante un mundo occidental que amenaza su integridad e identidad como grupo. En dicha filmografía relataban que muchos de los niños indígenas no están interesados en aprender la lengua y en ocasiones se avergüenzan de sus raíces ante los extranjeros. Este hecho significa un debilitamiento para la cultura originaria, ya que el etnoracismo no contribuye a una transmisión oportuna de la cultura, ¿cómo transmitir conocimientos de un grupo social del cual no estás orgulloso de pertenecer?. La lengua es indisociable a la cultura, de no aprender la lengua se pierde el poder expresar de determinada forma un conocimiento del mundo y de las cosas. El lenguaje es conocimiento. Es a través del lenguaje que expresamos nuestra comprensión del mundo y las cosas. Y es esencialmente a través del lenguaje que una cultura se trasmite de generación en generación, y si se pierde la lengua, se pierde parte esencial del lenguaje. (Amodio, 1988:95). Cada cultura es una visión de mundo, y parte fundamental de dicha cultura está plasmada en la lengua, de perderse tan siquiera una, el mundo, aunque muchas veces no nos demos cuenta, se vuelve un poco más pequeño.
Todas las lenguas del mundo son importantes porque todas tienen un conocimiento.
Actualmente, existe cierto etnocentrismo por parte de los venezolanos criollos en cuanto a los pobladores nativos, muchas veces los pueblos originarios son seres invisibles para la gran parte de los nuevos pobladores de Venezuela. Muchos desconocen el valor patrimonial que confinan los indígenas. A su vez, existe un etnocentrismo invertido en los grupos indígenas que tienen un mayor contacto con los occidentales, muchos de ellos ven a las culturas occidentales como superiores, mientras que ven a su propia cultura como inferior. Lo cual se traduce en una falta de interés por su cultura de parte de las nuevas generaciones. Quizá en este punto tenga mucho que ver la hegemonía de ciertos grupos ante las poblaciones minoritarias y que las lenguas indígenas estén siendo asimiladas por lenguas de las poblaciones occidentales, en el caso de Venezuela, por la lengua Castellana.
MUNDO OCCIDENTAL, MUNDO INDIGENA Y MEDIO AMBIENTE
La evolución como grupo social en occidente, muchas veces parece que consiste en el ávido deseo de tener más y más. Dicha necesidad de adquisición, muchas veces no parece tener límites. Tenemos tecnología de punta, pero cada vez que el mundo “progresa” existe una mayor necesidad de consumo y este consumo deviene en devastaciones para el medio ambiente. Partiendo de esto, el mundo occidental tiene mucho que aprender de los pueblos ancestrales, los conocimientos del medio ambiente, que manejan estos grupos originarios son bastante profundos, han tomado miles de años en constituirse y son un tesoro que debe salvaguardarse:
En la visión indígena tradicional el ser humano y el ambiente son una misma cosa. La palabra “ambiente” como tal, incluso es en general desconocida en las lenguas indígenas. Por consiguiente, el bienestar humano estaba indisolublemente ligado a la calidad del entorno: el equilibrio climático, el agua, los suelos, el aire, los bosques y los otros seres vivos. Como bien nos dejará dicho el inmortal sabio indígena Seattle: “El hombre no tejió la trama de la vida, tan solo es una hebra de ella”; por tanto todo lo que él le haga a la trama se lo hará a sí mismo. (Bracho, 2008: 49).
El mundo occidental debe alejarse un poco de ese carácter depredador del medio ambiente que lo ha venido caracterizando y encontrar un equilibrio que beneficie a la naturaleza y que en el fondo nos favorecerá a todos. La cosmovisión indígena tiene grandes aportes que de ser conocidos y aplicados le otorgaría un enfoque integrador a la crisis ecológica del planeta. En este sentido, el antropólogo tiene un rol fundamental para poder comunicar de manera efectiva dos realidades tan distintas como lo son la visión del mundo occidental y la del mundo indígena. El antropólogo tiene las facultades necesarias para crear un gran puente entre los posibles muros creados por los humanos. Al tener la capacidad de distanciarse del hecho, adentrarse y salir de él, es muy capaz de comprender las distintas realidades y brindar posibles soluciones a los problemas. Muchas veces gran parte del dilema reside en que no somos capaces de cambiar de perspectiva. Si no se cambia de perspectiva, no se podrá ser capaz de apreciar la realidad de una manera distinta y poder de alguna manera entender el todo que la conforma.
Bibliografía
Bracho, Frank (2008). La felicidad como centro de la sabiduría indígena ancestral. Visión y agenda para un mundo nuevo. En: Mosonyi, Esteban Emilio y Bracho, Frank. El rescate de la sabiduría indígena ancestral como aporte a un mundo nuevo. Una recomprensión y actualización del tema indígena. Caracas. El Perro y la Rana.
Geertz, Clifford (1973). La interpretación de las culturas. Barcelona. Gedisa
Amodio, Emanuele (1988). Cultura y lengua. Caracas.Unesco
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