Expedición citadina y pasitas con pan: ¿vivir poéticamente?






                                                                                             1. Movimiento y distracción.

Conozco muchos sitios de la ciudad de Caracas gracias a las muchas veces que tenía que hacer fondo para las competiciones de atletismo y en las rutas de algunas competiciones de 21 kilómetros,  es una buena forma de curucutear la urbe, esa que muchas veces viviéndola (¿padeciéndola?) todos los días, la desconocemos. Hay mucho por recorrer en Venezuela, muchos sabores por descubrir, tanto por investigar. Venezuela es toda una galaxia por explorar para mí.
Me gusta la sensación de sorprenderme, de no saber nada de algo y empezar a aprender cosas. La gente le teme muchas veces a la ignorancia y al distraerse, pero a mí me parecen maravillosas ambas. La ignorancia me ha permitido aprender, así como la distracción me ha permitido descubrir nuevos mundos; hace poco leí un artículo del chef vasco Andoni Luis Aduriz que se llama –The importance of distraction-  con el cual me sentí muy identificada, ¿no será que eso en contra de lo que luchamos en nuestro interior es lo que realmente hace la diferencia en el mundo? Cada quien busca su lugar en el cosmos.


2. Una mochila y un sendero urbano: ¿Caracas calcando a Calcuta?
Caracas lleva ya muchas semanas sacándome de mi zona de confort, muchas veces las estaciones de metro están cerradas, las busetas repletas y debo recorrerla a pie. Caracas, sea corriendo o caminando es una ciudad muy interesante, digna de excursiones. Digna de quererla y respetarla mucho más. Ahora veo a muchas niñas y niños en la calle, por Chacaíto mientras me tomaba una chicha, un niño que estaba en una esquina me pidió el vaso con hielo y justo ayer un grupo de 7 niños descalzos se montaron en la buseta donde iba y hablaban acerca de la forma cómo iban a pedir dinero en las inmediaciones del C.C.C.T, muchos otros andan por las calles sin saber qué hacer, comiendo de la basura. ¿A dónde se supone que se va nuestro futuro? Recordé la película de Lion y Slumdog Millionaire, es que no sólo en Calcuta pasan estas cosas. Hay que empezar a mirarse un poco más el ombligo y despertar.

                                 3. Reminiscencias de pasitas con pan ¿o era un pan con pasitas?
El jueves 6 de abril de 2017 tenía como objetivo ir a una charla del Arco minero, inscribir el semestre en la universidad, entre otras cosas y aconteció esto:
El puente que conecta la Ciudad Universitaria de Caracas con Plaza Venezuela estaba lleno de policías, guardias nacionales y los gases lacrimógenos eran insoportables; la otra opción para irme era la estación de metro Ciudad Universitaria, la cual luego me percataría que estaba cerrada también. Un rato después, en la isla que esta entre la UCV y la plaza Las tres gracias vi a Juanpi a lo lejos. Nos quedamos un rato en una parada pensando qué hacer hasta que finalmente nos fuimos caminando desde Las tres gracias hasta Las Mercedes. En el trayecto percibimos más gas, se escuchaba el ruido de la marcha que no estaba muy lejos. Hubo un momento muy perturbador donde tuvimos que correr un poco, el sonido de las motos, los gritos de las personas y una estela de gas lacrimógeno auspiciaron el momento. Un instante de clímax en masa, donde la gente corría y la cacofonía devenía en la nueva sinfonía; vi a lo lejos a dos personas compartiendo un pan y luego a una de esas personas se le cayeron dos pasitas que tenía el pan al suelo. Fue muy poético, a pesar del caos, ese momento: ¿poético por esa fusión caótica y bondadosa en un mismo lugar?. Hace un tiempo leí que Rafael Cadenas decía que la poesía muchas veces se encierra en el estilo, y es eso muchas veces una cárcel, este es un clásico en las dicotomías, esas que vigilan y castigan en la sociedad del panóptico.

Hay muchos claustros que se deciden habitar durante la vida, ¿qué implica ser libre?  Pienso que muchas veces la emancipación implica una gran responsabilidad y deberes que pocas veces se nombran. Sólo nos gusta exigir derechos y olvidamos los deberes, señalamos y no vemos los tres dedos que nos apuntan.  Hay mucho que sanar, tenemos que restaurarnos y construir juntos la Venezuela que queremos, esa Venezuela que tiene que empezar a ver en la diferencia un valor. Odiar siempre es el camino más fácil. Es importante recordar que amar es también una forma de resistencia, así como la reflexión y la crítica. Somos un país de gente chévere que no se dice las cosas en la cara, que siempre quiere tener porristas en todo lo que hace, piensa y dice. Gente chévere que ve el contraargumento, la alteridad y el debate como lo hostil. Que vive en una pugna diaria de compartir información o relatos sin sopesarlos ni corroborarlos, un país que vive con calles repletas de fuerzas de seguridad del estado con un fusil en la eterna búsqueda de la paz. Estamos en la caverna de platón y parece que no se materializa el esfuerzo de escalar esa gran pared.

En fin, una persona entusiasta de los golfeados y los suaves lomitos una vez me comunicó un mensaje del tallerista literario venezolano Armando Rojas Guardia. El recado es que la poesía está en cada momento que se vive, que hay que vivir poéticamente, a plenitud. Esto es para mí como degustar un alimento, como cocinar. Catar con nuestros sentidos la existencia: sentir con los oídos, degustar con la piel, olfatear la energía vital y escuchar a través de la mirada. Recordaba todas estas cosas en ese instante, al ver caer las pasitas en el suelo. Mientras corríamos de las bombas lacrimógenas cerca de Bello Monte. Por un momento tuve miedo, pero la crisis es también una oportunidad.


“Me encuentro ante mi montaña más alta y ante mi más larga caminata: por eso tengo primero que descender más bajo de lo que nunca descendí:
- ¡Descender al dolor más de lo que nunca descendí, hasta su más negro oleaje!
Así lo quiere mi destino: ¡Bien! Estoy dispuesto.
¿De dónde vienen las montañas más altas?, pregunté en otro tiempo.
Entonces aprendí que vienen del mar.
Este testimonio está escrito en sus rocas y en las paredes de sus cumbres.
Lo más alto tiene que llegar a su altura desde lo más profundo.”
Friedrich Nietzsche.   Así hablo Zaratustra. (1883/1885).A mis zapatos y a mi alma les pegaré la suela,
         los voy a coser para continuar la expedición.                                                        
           
Venezuela, resulta hoy mi gran montaña: mi mayor competición.
Comeré sueños, es mi nuevo alimento favorito.











Anexos: Andoni Luis Aduriz The importance of distraction: http://luckypeach.com/the-importance-of-distraction-andoni-luis-aduriz-brainytongue/
Armando Rojas Guardia, -¿Qué es vivir poéticamente?-: http://prodavinci.com/2013/10/20/artes/que-es-vivir-poeticamente-por-armando-rojas-guardia/

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