Caracas, furiosa.
Jueves 6-04-2017
(Ese día envejecí 50 años, me parezco a mi abuelita conchi *.*)
Hoy ha sido un día muy loco y largo, caminando por muchas horas las calles de Caracas y necesito escribir.
Salí de Guarenas a las 8 am, mi papá me decía que tuviera cuidado, que capaz cerraban la autopista GMA. Finalmente, llegué a Caracas sin ningún problema. Me fui al banco venezuela del C.C Los Ruices a realizar el depósito de la universidad, tardé 1 hora y media. Mi principal cometido luego del depósito, era ir a una charla del Arco Minero en el Hotel President, donde estaba una amiga con la que me vería hoy y no pude. Mi papá me avisa que debo revisar saldo en el banco mercantil para comprar los cuchillos, cambio de planes, me voy al C.C Millenium. Allí espero 20 minutos a que abran el centro comercial. Mientras, reviso el prólogo del libro de Djuna Barnes -El almanaque de las mujeres- , que pronto debo devolver. Cuando entro a revisar saldo en el cajero, el dinero de los cuchillos aún no era efectivo. -¡Foq!-, pensé, ya perdí tiempo y no iré a lo del Arco Minero. Acto seguido, me fui a la universidad.
Me tocaba inscribirme a las 2pm, tenía chance, eran las 11:30am. Así que caminé desde el Millenium hasta la estación de Metro Miranda, donde abordé un tren, luego en Chacao me bajé (las estaciones siguientes estaban cerradas). Caminé desde Chacao hasta la UCV, y mientras escuchaba lo que la gente hablaba, veía sus caras y notaba sus preocupaciones en los tonos de voz. Otras personas lucian relajadas, escuché a un chamo decir: -Hasta cuando esta marchadera, nunca pasa nada. ¡Que ladilla!.
Cuando pasé por Plaza Venezuela había muchos policias, al llegar a la uni, me voy directo a FaCES. Subí los 8 pisos para comprar el ticket de inscripción (secretamente le digo a ese lugar la torre de Hogwarts, por su gran alféizar), la oficina donde se compra el ticket estaba cerrada, así que no pude comprar nada. Estaba un poco cansada-ladillada, aún debía esperar 1hora para ir a la Escuela de Antropología para inscribir el nuevo semestre. Así que me senté en un banquito donde tomé esta foto con la cara de ladilla de quien ha pasado horas en bancos, caminando la ciudad en un día como el de hoy, sube 8 pisos y no hay nadie. Eran las 12:53 del mediodía.
Luego de mi momento narcicista, me fui a la Escuela de Antropología y me inscribí. Salí y me encontré a Juanpi, le dije que unos amigos tenían una obra de teatro y me iba a llegar. Nos despedimos, luego me entero que habían suspendido la obra. Llamé a Salvador, y,era oficial. Pues, ridículamente lógico que la suspendieran, ¡con semejante teatro en la realidad!.
Mi nuevo destino era Chacao, tenía que comprar un pelapapas y luego un bolso, ya qué coño, la misión de comprar los cuchillos había sido abortada; los cuchillos que quería estaban en el centro de Caracas y era una locura ir para allá. Me resigné y me fui caminando por la entrada de Plaza Venezuela, la gente venía en dirección opuesta a mí. Algo estaba pasando, seguí caminando a ver qué era.
A continuación, mi olfato detectó el gas lacrimógeno, mis ojos también. Retrocedí y seguí la marea de gente, ya no podia hacer de la curiosa, ya no había paso y era peligroso. Tendría que llegarme a la estación de Ciudad Universitaria, la cual, estaba cerrada también. No lo había previsto, aunque era evidente que estaría cerrada por toda la situación.
Un rato después vi a Juanpi a lo lejos, con un libro en la mano, lo alcancé y le dije que la obra de teatro estaba suspendida y por Plaza Venezuela no había paso. Nos quedamos un rato en una parada pensando qué hacer, yo en mi mente veía las posibles rutas que tomar caminando, tomando en cuenta que las vías principales estaban cerradas y las busetas eran una locura.
Finalmente, nos fuimos caminando desde Las tres gracias hasta Las Mercedes. En el trayecto vimos más gas, se escuchaba el ruido de la marcha que estaba no muy lejos. Hubo un momento muy loco donde tuvimos que correr un poco. A veces, en esos momentos los accidentes suceden más por desespero que por lo que realmente está ocurriendo. (Como en la escalada o en la apnea, si pierdes la calma: ¡te jodes!).
Hubo un momento en ese tiempo de clímax en masa, donde la gente corría y las motos pasaban muy, muy cerca; vi a lo lejos a dos personas compartiendo un pan y, luego, a una de esas personas se le cayeron dos pasitas que tenía el pan al suelo. Fue muy poético, a pesar del caos, ese momento. (O, ¿es que fue poético por esa fusión caótica y bondadosa en un mismo lugar?). Hace días leí que Rafa Cadenas dice que la poesía muchas veces se encierra en el estilo, y es eso muchas veces una cárcel. Que la poesía está en cada momento que se vive, que hay que vivir poéticamente. Recordaba sus palabras en ese instante, al ver caer a las pasitas en el suelo. Mientras corríamos de las bombas lacrimógenas.
Juanpi se quedó en Las Mercedes, yo debía seguir hasta Chacao. Subiendo, me consigo con Alejandro y con Javier, después de reírnos un rato y yo contarles lo que había visto todo el día, me acompañan a comprar el pelapapas. (4pm).
Muy a pesar de todo lo que pasó en Caracas hoy, tengo mi pelapapas y mis tres materias del 8vo.semestre inscritas.
Eso es lo que importa.
Fin.
(Ese día envejecí 50 años, me parezco a mi abuelita conchi *.*)


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