Último resumen de Evolución de los homínidos. Asignatura dictada por el primatólogo venezolano Bernardo Urbani. (Un antropólogo que inspira mucho).
Br.
María Gabriela Acosta Saucedo - Resumen Crítico #3 –Martín
Diez, F.2009. Breve historia del homo sapiens. Madrid: nowtilus.
El ser
humano es una especie peculiar, reflexiona sobre su entorno y todo el cumulo de
de pequeños cambios que nos han llevado a ser lo que hoy somos. Hemos ideado gracias
a la ciencia: sistemas clasificatorios, categorías para una mejor comprensión
(estudio) de lo que somos y del mundo que nos rodea. El humano es un animal, pero
no cualquier animal. Ha poblado y transformado el planeta tierra como ninguna
especie lo ha hecho jamás. ¿Por qué cuestionarnos lo que somos y buscamos ansiosamente
formular más preguntas y posibles respuestas? Es muy probablemente un instinto
básico que prevalece: la curiosidad. El poseer inteligencia nos caracteriza
entre muchos de nuestros parientes del reino animal ¿o no? Quizá no sea tan
sólo una característica humana, pero sin duda en nuestra especie se hace más
evidente (aunque a veces pareciera lo contrario). En fin, intentamos por medio
de la investigación científica el reconocernos, explorar nuestro mundo y sus
habitantes. La paleontología, la primatología, la antropología, entre otras
disciplinas, nos permiten adentrarnos en esa puerta entreabierta que nos da un
vistazo al pasado humano, muy dentro de nuestra familia animal, la cual muchas
veces para algunos, incomoda mencionar
1%
En el
sistema de clasificación del mundo natural, Linneo catalogó a los primates como
“los primeros”, ya que en la -escala natural creada por Dios- eran los
principales.
Compartimos con nuestro primo el chimpancé, nuestro pariente vivo más cercano, cerca de un 99% de los genes. Ese 1% es lo que nos hace humanos, dentro de ese minúsculo porcentaje hay particularidades físicas y comportamientos que nos han modelado como especie. Este punto es increíble porque nos zarandea un poco, y nos hace darnos cuenta de lo importante que resulta la interconexión entre especies, géneros. Parece tan insignificante ese 1%; sin embargo, marca la diferencia para poder lograr que una descendiente homínida como quien está escribiendo, una homo sapiens sapiens pueda estar redactando este resumen e interesándome por lo que ocurre con nuestra existencia.
Compartimos con nuestro primo el chimpancé, nuestro pariente vivo más cercano, cerca de un 99% de los genes. Ese 1% es lo que nos hace humanos, dentro de ese minúsculo porcentaje hay particularidades físicas y comportamientos que nos han modelado como especie. Este punto es increíble porque nos zarandea un poco, y nos hace darnos cuenta de lo importante que resulta la interconexión entre especies, géneros. Parece tan insignificante ese 1%; sin embargo, marca la diferencia para poder lograr que una descendiente homínida como quien está escribiendo, una homo sapiens sapiens pueda estar redactando este resumen e interesándome por lo que ocurre con nuestra existencia.
Marcha erguida: ¿la
bipedestación hizo al ser humano?.
La bipedestación marcó pauta importante en nuestra evolución, la modificación muscular, esquelética y dietaria: la bipedestación es una respuesta a los cambios ecológicos que se produjeron, bosques abiertos de transición hacia sabanas. Nuestra especie tiene partos complicados gracias al orificio pequeño de la pelvis, lo que implica cierta inmadurez de las criaturas al nacer. Lo cual las hace mucho más vulnerables y dependientes, pero a su vez esta aparente desventaja produce vínculos tan fuertes que supone un punto importante para el aprendizaje y el desarrollo cultural. Es decir, una aparente desventaja se convierte en un punto determinante para el desarrollo de la especie.
A su vez, libramos nuestros brazos, desarrollamos una gran cabeza (la más grande entre los simios) la cual nos ha permitido desarrollar ideas complejas. La comunicación humana, su capacidad de abstracción y de símbolo es crucial para nuestro avance cognitivo, cultural y evolutivo. ¿El lenguaje nos hizo humanos?. Somos a su vez seres tecnológicos, dependientes en de la tecnología para transformar la naturaleza y a su vez nuestro modo de vida.
¿Cómo saber cuál fue el
primer individuo humano?, esta pregunta representa la gran incógnita. Es de
mucha polémica y quizá en ella se encierre una necesidad de plantearla de una
manera que vaya más allá de lo convencional. Aún existe un lastre de creencias
religiosas ortodoxas que podrían empañar una totalidad de la comprensión
requerida. Sin embargo, la capacidad de crear tecnología, el volumen de un
cerebro cercano a los 1300cc, la bipedestación, entre otras apunta a ser
características fundamentales a tomar en cuenta. Podría ser crucial al momento
de realizar este análisis y llegar a una posible “convención”. El
australopithecus es señalado como el eslabón perdido entre simios y humanos, su
adaptación a los cambios de la tierra, su afrontación a paisajes sumidos en
constante mutación lo hacen una buena opción para para un posible ancestro de
los primeros humanos.
¿La cultura es única en
el ser humano?
Por mucho tiempo las
teorías antropológicas de Leslie White señalaban que “El hombre es la única
especie viva que tiene cultura”. Es decir, que manejaba un conjunto de
información que sería transmitida a sus futuras generaciones mediante la
imitación o aprendizaje y gracias a su capacidad simbólica. Sin embargo, las
investigaciones con grandes simios apuntan a desmoronar la afirmación de White
ya que los chimpancés también elaboran camas, utilizan las piedras para cascar
sus alimentos, beben líquidos utilizando hojas. Es decir, producen cultura
material y se ha estudiado que este conocimiento es transmitido y además
existen diferencias culturales entre los diferentes grupos. El concepto de
cultura, una definición tan polémica en nuestra disciplina continúa
transformándose, lo cual resulta interesante porque viene a deslastrar, los
estudios de grandes simios, con una visión antropocéntrica de la cultura. Los
avances tecnológicos e investigativos tendrán mucho que aportar al futuro. Lo
que conocemos hasta ahora se va reformulando, las preguntas deberán ser otras.
Es
importante ser conscientes de lo antropocéntricos que somos muchas veces,
prácticamente nos cuesta concebir un mundo donde lo humano no sea el centro de
todo. La idea del ser humano como un integrante más del reino animal, puede
llegar a resultar transgresora para los pensamientos más tradicionales.
Asumirnos como una “parte de” y no “el todo” supone un ejercicio de
(des)personalización y (des)control de un mundo que nos sobrepasa, que nos
atraviesa, que va más allá de lo antes conocido. Fuerzas poderosas que evaporan
doctrinas, que se circunscriben bajo su propia ley ¿cuánto queda por
descubrir?. Quizá lo importante es mantener la curiosidad, el interés por
aprender y estudiar más allá de lo convencional. Lo cual es fascinante,
sobretodo porque la ciencia siempre está “descubriendo”, reformulando teorías.
Es increíble como en el texto diversos estudios han demostrado que nuestro
pariente más cercano es el primate, con el cual compartimos grandes rasgos muy
característicos de la especie. Tenemos un pulgar oponible en las manos, cinco
dedos móviles con uñas que los protegen, un volumen grande en el cráneo que nos
destaca de otras especies, sexualidad tardía (no nos da el celo, lo cual es
beneficioso para la perpetuación de la especie), un mayor cerebro, organización
social compleja, entre otras. El ser humano es tan complejo como maravilloso y
su estudio necesario para una mayor comprensión de sí mismo, del entorno y de
sus diferencias.
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