Sin que me quede nada por dentro. Dedicado a los mojoneados.
Hay corredor@s que creen que por correr se es mejor que las demás personas que no corren o están iniciando la actividad. Muchas otras veces hay algun@s que se creen con el derecho y superioridad de humillar a quienes no están a su "nivel" deportivo.
Lo que realmente te hace grande no es la cantidad de kilómetros que corras o a la velocidad que vayas en cada kilómetro, eso es demasiado superficial y muchas veces carece de importancia. Lo relevante es esa lucha interna que reside en cada uno, la pasión por mejorarnos a nosotros mismos siendo nosotros mismos la referencia y por sobre todas las cosas ayudar al otro, es decir, inspirar a los demás a sacar lo mejor de sí mismos. Si estás "arriba", debes ayudar a los de "abajo" para que puedan ascender a lo mejor que ell@s pueden ser. Y si estás "abajo" ayuda al de "arriba" a ver que todo es un espejismo. Pienso que, sólo así se es realmente grande.
Las marcas, las medallas y toda la parafernalia, carecen de sentido cuando el ego es más grande y no se ayuda a los demás. Lo importante es dejar una huella en el mundo, las marcas o logros deportivos que hagas, tarde o temprano serán superadas por otra persona. Se celebra en el momento, pero ya pasado mañana a nadie le va a importar o se recordará muy poco. Es así, efímero... y hay que aceptarlo.
Estoy clara que el deporte es competición, ajá, pero esto es tan igual de negativo como positivo, dependiendo de la perspectiva que le asigné cada uno. Yo me inclino por la percepción positiva de la competitividad, una con menos egolatría. Ser competitivo es intentar dar lo mejor de sí en cualquier cosa que se emprenda. Pienso que siempre debemos buscar esto y a su vez, ayudar a los demás en su consecución, aunque a veces el errar es necesario y hasta enriquecedor. La competición es nutritiva, a mi modo de ver. Sólo que una sobredosis de competitividad+ego puede ser mortal. Porque te hace alucinar cosas y hasta llegar a vilipendiar.
En fin, esto lo escribo por experiencias vividas en el deporte, han sido muchas.. Sin embargo una vivida el día de ayer me ha marcado y saturado tanto que he necesitado escribir esto a modo de terapia, para drenar mis pensamientos. Ayer aprendí que el deportista en general, y en este caso en particular, corredor, puede ser tan mundano como el más mundano de los transeúntes. Y algunos pueden ser tan arrogantes como para sentirse especiales.. "La arrogancia del ignorante" como diría la profesora Angeleri. Lo que a mi me hace conformar una vez más que la burla, a veces es el único recurso del ignorante..
Bueno, siempre recordemos que correr es mucho más que correr. En cada persona reside un gran potencial, ayuda a que sea descubierto. Marca la diferencia y sobretodo nunca olvides que alguna vez fuiste principiante en algo.
Lo que realmente te hace grande no es la cantidad de kilómetros que corras o a la velocidad que vayas en cada kilómetro, eso es demasiado superficial y muchas veces carece de importancia. Lo relevante es esa lucha interna que reside en cada uno, la pasión por mejorarnos a nosotros mismos siendo nosotros mismos la referencia y por sobre todas las cosas ayudar al otro, es decir, inspirar a los demás a sacar lo mejor de sí mismos. Si estás "arriba", debes ayudar a los de "abajo" para que puedan ascender a lo mejor que ell@s pueden ser. Y si estás "abajo" ayuda al de "arriba" a ver que todo es un espejismo. Pienso que, sólo así se es realmente grande.
Las marcas, las medallas y toda la parafernalia, carecen de sentido cuando el ego es más grande y no se ayuda a los demás. Lo importante es dejar una huella en el mundo, las marcas o logros deportivos que hagas, tarde o temprano serán superadas por otra persona. Se celebra en el momento, pero ya pasado mañana a nadie le va a importar o se recordará muy poco. Es así, efímero... y hay que aceptarlo.
Estoy clara que el deporte es competición, ajá, pero esto es tan igual de negativo como positivo, dependiendo de la perspectiva que le asigné cada uno. Yo me inclino por la percepción positiva de la competitividad, una con menos egolatría. Ser competitivo es intentar dar lo mejor de sí en cualquier cosa que se emprenda. Pienso que siempre debemos buscar esto y a su vez, ayudar a los demás en su consecución, aunque a veces el errar es necesario y hasta enriquecedor. La competición es nutritiva, a mi modo de ver. Sólo que una sobredosis de competitividad+ego puede ser mortal. Porque te hace alucinar cosas y hasta llegar a vilipendiar.
En fin, esto lo escribo por experiencias vividas en el deporte, han sido muchas.. Sin embargo una vivida el día de ayer me ha marcado y saturado tanto que he necesitado escribir esto a modo de terapia, para drenar mis pensamientos. Ayer aprendí que el deportista en general, y en este caso en particular, corredor, puede ser tan mundano como el más mundano de los transeúntes. Y algunos pueden ser tan arrogantes como para sentirse especiales.. "La arrogancia del ignorante" como diría la profesora Angeleri. Lo que a mi me hace conformar una vez más que la burla, a veces es el único recurso del ignorante..
Bueno, siempre recordemos que correr es mucho más que correr. En cada persona reside un gran potencial, ayuda a que sea descubierto. Marca la diferencia y sobretodo nunca olvides que alguna vez fuiste principiante en algo.

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