Antropología, literatura E historia: ESENCIAS, VÍNCULOS Y DISCREPANCIAS. LA LITERATURA COMO RECURSO INDULGENTE ENTRE AMBAS DISCIPLINAS, CONSANGUINEAS AL NACER Y SEPARADAS AL CRECER.
ANTROPOLOGÍA, HISTORÍA Y LITERATURA:
Especialistas en la construcción de realidades e identidades
La
antropología es una ciencia social que se concibe desde el hombre y para el
hombre, uno de sus principales objetivos es el interpretar la realidad sin
filtros estereotipados, pretender, en la medida de lo posible, ver esa realidad
tal cual es y de alguna manera poder ser fundamento para entender mejor el
presente de la humanidad y por qué no, construir un mejor futuro. Lo antes
mencionado tiene mucha compatibilidad con una disciplina en particular, esa es
la historia. La historia al igual que la antropología forma parte de un
conjunto de hechos del pasado y del presente. Quizá lo que las diferencia es la
temporalidad o mirada en la cual estos hechos son desarrollados. La
antropología y la historia tienen como base la memoria histórica de un país,
región o pueblo determinado. Los sujetos son históricos, y el trabajar con
ellos supone directa o indirectamente verse involucrados con sus orígenes, la
conformación de su pasado, sus tradiciones, en fin, su historia. Tanto la una
como la otra necesitan un esfuerzo consciente de los grupos humanos por
vincularse con su pasado, sea éste real o imaginado, valorándolo y tratándolo
con especial respeto.
Para
la antropología y la historia, la investigación es fundamental. Como bien
menciona Michaelle Ascencio en el texto “Una pregunta sencilla”:
tanto el antropólogo como el historiador investigan en el presente, pero
difieren en la manera en que cada cual emplea ese estudio. Uno investiga en el
presente, pero se vincula con el pasado para su total comprensión
(historiador), mientras el otro vive el presente de su objeto de estudio y se
vincula con el mismo tiempo presente para interpretarlo y poder tener una mejor
percepción de las distintas realidades (antropólogo). En cada pueblo o sociedad
existe una estructura o ADN que es transmitida de generación en generación,
esta es la cultura. La cual es intrínsecamente una historia relatada
inconscientemente, copiada y ejecutada múltiples veces y que eventualmente irá
cambiando. Quizá sus métodos difieren en ciertas partes, pero ambas disciplinas
comparten un vínculo común y ese es el darle identidad a una sociedad o pueblo.
Dicha identidad es buscada en el presente a través de los vestigios históricos
del pasado, muchas veces es el presente quien lo reinterpreta y reconstruye:
“El pasado no es el que produce el presente, sino todo lo contrario: es el presente que en su afán de conocer el pasado produce re/construcciones e interpretaciones hasta lograr una imagen fehaciente y, naturalmente, coherente con los intereses del grupo dominante. (cf. Hobsbawn y Ranger, 1988). Así, el presente, que podríamos llamar dominante de una sociedad, elige los pasados que merecen ser reconstruidos y los impone a la conciencia de todos los individuos que la componen (por ejemplo, a través de ese aparato ideológico de estado que llamamos escuela). Además, de esos pasados, lejanos o cercanos, elige los aspectos importantes para su visión de mundo y elimina otros que podrían constituirse como elementos subversivos para grupos subalternos de esa misma sociedad.” (Amodio, 1999; P142)
“El pasado no es el que produce el presente, sino todo lo contrario: es el presente que en su afán de conocer el pasado produce re/construcciones e interpretaciones hasta lograr una imagen fehaciente y, naturalmente, coherente con los intereses del grupo dominante. (cf. Hobsbawn y Ranger, 1988). Así, el presente, que podríamos llamar dominante de una sociedad, elige los pasados que merecen ser reconstruidos y los impone a la conciencia de todos los individuos que la componen (por ejemplo, a través de ese aparato ideológico de estado que llamamos escuela). Además, de esos pasados, lejanos o cercanos, elige los aspectos importantes para su visión de mundo y elimina otros que podrían constituirse como elementos subversivos para grupos subalternos de esa misma sociedad.” (Amodio, 1999; P142)
Es
importante también señalar que ambas disciplinas supone en quien las ejecute
una gran moralidad y ética, ya que ambas son como un cuchillo, que bien pueden
usarse para el trocear una manzana, una patilla y hacer una ensalada de frutas,
como para dominar a una persona y quitarle sus más preciadas pertenencias e
imponerle lo que un grupo determinado desea que los demás recuerden o
aprehendan. Suena un tanto alarmante y
exagerado quizá, pero esto no lo hace menos cierto. La historia, conjuntamente
con la antropología son un arma de doble filo, y si ellas son el arma, la
literatura es el amolador. ¿Por qué la literaratura representa una analogía tan
extraña con un amolador? Simplemente porque ella educa a los pueblos a lo largo
del tiempo, la literatura es cultura. Pasa de generación en generación,
transmitiendo conocimientos veraces (recordemos que la veracidad no
necesariamente implica verdad. Tan sólo autenticidad de lo que se escribe a lo
que se ve en la realidad de un particular).
Es
por ello que es necesario, en la medida de lo posible, ser lo suficientemente
objetivo en el desarrollo de dichas disciplinas, que son muy esenciales para el
desarrollo de una sociedad o grupo social, cuando se le confiere el uso
positivo, ese que evoca progreso y no tan solo dominación.
IMPORTANCIA DE LA HISTORIA EN LA ANTROPOLOGÍA
Al
aprender historia, disimuladamente captamos conceptos para entender las
relaciones humanas, como se desarrolla en su naturaleza y como éste ser humano
que es básicamente un ser social, se relaciona con otros. Si tan sólo miramos
un poco al pasado, nos daremos cuenta que muchas veces es cíclico, casi hasta
el punto de un circulo vicioso. Los conflictos son siempre iguales. El pueblo
oprimido se cansa, se subleva, hace una revolución que cambia un gobierno y
desestabiliza un poco la realidad gris circundante. Sin embargo, pasa el tiempo y la historia vuelve a
repetirse ¿quizá debido a la atracción humana por el poder y el espejismo de
creerse superior a sus semejantes y muchas veces, estúpidamente, a la
naturaleza?. Estudiando la historia podemos comprender por qué muchos
continentes son subdesarrollados u oprimidos, y otros desarrollados u opresores
y resolver dichos problemas mediante la aplicación de la visión
antropológica. Me suscribo a palabras de
Braudel para matizar lo antes escrito:
“Habría,
no obstante, que poner de relieve que el individuo constituye en la historia,
demasiado a menudo, una abstracción. Jamás se da en la realidad viva un
individuo encerrado en sí mismo; todas las aventuras individuales se basan en
una realidad más compleja: una realidad –entrecruzada-, como dice la
sociología. El problema no reside en negar lo individual bajo pretexto de que
es objeto de contingencias, sino de sobrepasarlo, en distinguirlo de las
fuerzas diferentes de él, en reaccionar contra una historia arbitrariamente
reducida a la función de los héroes quintaesenciados: no creemos en el culto de
todos esos semidioses, o, dicho con mayor sencillez, nos oponemos a la
orgullosa frase unilateral de Treitschke: -Los hombres hacen la historia-. No,
la historia también hace a los hombres y modela su destino…” (P26)
Gracias
a la historia llegamos a los orígenes de muchos conflictos, podemos comprender
por qué los países luchan por territorios desde el inicio de la humanidad. Se
puede a través de la historia y apoyándose en la antropología comprender e
intentar mediar conflictos antiguos, como el caso de Palestina e Israel. (Y si
nos vamos a los más cercano, en nuestra realidad como venezolanos, todas las
crisis vividas y las que se viven actualmente, también presentan un patrón
histórico que debe analizarse.) Con respecto a la idea anterior, los países son
una construcción social del hombre, algo simbólico que le da sentido a su
identidad. Todos los países que forman hoy nuestro planeta, han ido cambiando
desde el principio de los tiempos. Estudiar estos cambios nos ayuda a entender
la posición actual en la que nos encontramos. La historia y la antropología
llevan en su ADN la evolución humana, sus efectos son notables e influyentes en las realidades que vivimos
en el presente.
EL VÍNCULO ENTRE ANTROPOLOGÍA, LITERATURA E HISTORIA
En
el titulo del presente escrito se manifiesta que la literatura posee cierto
carácter indulgente o sanador en cuanto a las diversas posturas (adversarias y
defensoras) de la relación entre antropología e historia, dicha relación puede
entenderse de diferentes maneras o puede admitir distintas interpretaciones. La
literatura se ha paseado a través de la historia y la antropología, les otorga
un medio de escape a las ideas concebidas por las mujeres y hombres del pasado,
y le permite adentrase más en el conocimiento de estas. Las descripciones y reflexiones de la
humanidad, en el caso de la antropología, los viajeros en la llamada "era
de los descubrimientos", fueron centrales para el nacimiento de la
disciplina y la constitución del orden mundial moderno. Es a través de la
literatura que podemos llegar a generar
el gran debate, que se ha llevado y seguirá llevando a cabo, entre las diversas
ideas que en tiempos anteriores y futuros se irán presentando con respecto a la
-relación ambigua- como bien dice Amodio, de estas dos disciplinas que son tan
diferentes e iguales como conexas. Y de las cuales la existencia de una,
garantiza la supervivencia de ambas. Antropología e historia conforman un yin y yang perfecto que de la mano de la literatura y nos pincelan las
realidades desde distintos lentes o formas de interpretaciones.
Para
finalizar, a veces los humanos somos los que nos limitamos en demasía ante las
posibilidades que nos ofrece el mundo. Hemos creado un mundo tan estructurado y
estrecho, que al momento de salir un poco de esa estrechez, parece que suena
una alarma que indica que se ha llegado al límite de lo “permitido”. Supongo
que las barreras deben ser estudiadas con mayor claridad y verificar si dicho
“encierro” es tan beneficioso como lo pensamos, y si de verdad lo es ¿hasta qué
punto?. En la obra “Europa y la gente sin historia”, el autor, Eric Wolf, plantea lo que él considera un error puntual en
el estudio de las sociedades del mundo. Hace referencia al “aislamiento” en que
se han sumido las sociedades o naciones. La concepción de cada sociedad y de
cada cultura como sistemas particulares, autónomos, sin ninguna vinculación o
interrelación con los demás. Para el autor dichos juicios o planteamientos que son y han sido vividos a lo largo de
nuestra historia conllevan a graves consecuencias en cuanto al entendimiento e
interpretación de los unos y los otros, en cuanto a los hechos. Dicho planteamiento
me parece bastante apropiado y además muy vinculado con el tema tratado en el
presente escrito. Porque es una analogía de lo que sucede con la historia y la
antropología. De alguna manera se ha pretendido construir fronteras donde no
existen límites del todo acertados, digamos que la real separación entre ambas
es bastante circunstancial. La literatura ha venido educando al hombre desde
hace mucho tiempo, tiene bajo su responsabilidad el tallar las ideas de los
hombres, acceder a ellas, reforzarlas, y por qué no cuestionarlas en el debate
eterno del saber hasta, quien quita, subvertirlas. La literatura pasa a ser una
especie de estrado donde se da forma a todo lo que hemos concebido y lo que
está por concebirse. Indispensable para seguir evolucionando como sociedad o
grupo que tiene memoria histórica, herencia cultural y un sentido antropológico
adscrito en su ADN y del cual no puede desvincularse.
BIBLIOGRAFÍA
·
Braudel, F (1970). La
historia y las ciencias sociales. España: Alianza Editorial
·
Amodio, E. (1994). El patrimonio histórico y cultural: Una
perspectiva antropológica. Boletín Museo Arqueológico de Quibor. No.
3.1 994, (P142).
·
Navarrete Sánchez, R.
(1989). Nosotros y los otros. Venezuela: Monte Ávila.
·
Auge, M. (2007). El
oficio del antropólogo. Barcelona: Gedisa.
·
Amodio, E. (2010).
El silencio de los antropólogos. Historia y Antropología: Una ambigua relación.
Arbor, revista de Ciencia, Pensamiento y Cultura. CLXXXVI743
·
Acencio, M. (2004). Una
pregunta sencilla. Caracas: UCV
·
Müllauer-Seichter,
W y Monge, F.(2009). Etnohistoria.
Antropología histórica.
Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia.
·
Jiménez Nuñez, A.
(1997). ¿Antropología histórica?: Sevilla: Universidad de Sevilla.
·
Wolf, E (2006). Europa
y la gente sin historia. México: Fondo de Cultura Económica.
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