No creo que seamos nosotros quienes conquistamos montañas o cimas, son ellas quienes nos conquistan a nosotros.

                                                                                Fotografía, Luis Sánchez y Mary Corrales.




¿Por qué caminar por horas con mucho peso en la espalda, pasar frío, lluvia y cuanta roncha natural decida la montaña enviarte mientras estás en ella?. La montaña está viva, ella sabe que estás en ella.. a veces creo que la montaña desde arriba se reirá un poco de uno. Sobretodo cuando el clima es tan inconstantte; sin embargo siempre te enseña, te ayuda a evolucionar, te empuja a descubrir facetas que no conocías de ti mismo. Es un auto descubrimiento en cada paso, en cada vivencia. ¿Por qué se hace esto, por qué emplear mucho tiempo en estar en comunión con ella, subir hasta lo más alto, estar poco tiempo en la cima y luego volver a bajar?. ¿Es el masoquismo en su estado más natural o las ganas de conocerte a ti mismo, conocer tus posibilidades, lo capaz que eres de lograr lo que te propongas... de luchar hasta el final?. Lo que puedo decir es que es una experiencia que te cambia la vida, no eres la misma persona cuando bajas de una cima. Algo en ti cambia, una parte de ti se queda en las alturas y una parte de las alturas te acompañará siempre. No te cansas en ella, te recargas con su energía. Yo la necesito como una pila de celular a un cargador, siempre está en mi mente inspirándome. Me siento parte de ella cuando estoy en sus entrañas, soy de ella en sus dominios, porque sé que soy como una pequeña hormiga, un tanto insignificante para su grandeza y poderío.

La naturaleza te enseña la simplicidad, la importancia del vivir el momento. De ocuparte y no preocuparte tanto. Teneos mucho que aprender de la naturaleza. Si ves q el cielo está algo gris debes ir haciéndote la idea de que podría llover, saca tu poncho o lo que sea que uses para protegerte de la lluvia y si no tienes, pues busca un refugio. Si no estás preparado con la indumentaria necesaria para su meteorología, pues apriétalas porque pagarás el precio. Pasarás frío,  mucho frío. Sé fuerte de mente y aguanta. Así de fácil. A una necesidad o problema, una acción que la solucione, más nada. 
A veces uno el ser humano es un poco complicado, la naturaleza te enseña a ser ocupado, a resolver y a vivir el día a día. Q lo realmente importante es hacer lo que te gusta, estar con quien te gusta y vivir como te gusta. Q no se necesita de mucho para ser feliz. Así como la montaña, ella es, sin importarle nada más. Tiene ganas de llover, pues llueve, le pegan las ganas de hacer viento.. lo hace, un toque de granizo, pues lleve granizo. Lo que le de la gana lo hace gústele a quien le guste, es su forma de expresarse y lo hará, quién este en ella debe adaptarse porque de lo contrario ¿a qué fue?, si vas a ella debes estar mentalizado de que todo puede pasar. Tratar de visitarla sin molestar mucho, sin hacer mucho ruido. Pasar lo más desapercibido posible, con prudencia, de puntitas y respetando todo lo que encuentres, no destruyendo,  llevándote todo lo que trajiste, sólo dejando el abono para las matas (si, ese que llevas en el estómago).

Con MaryCarmen hablaba acerca de las razones que te empujan a aventurarte en las montaña, ella me decía que es algo que te ayuda en todas las facetas de tu vida, tanto personal, familiar y hasta profesional. Si eres capaz de ir a un lugar de no muy fácil acceso, vivir esa soledad, ese silencio, dejar la comodidad de tu casa para dormir en el suelo frío de una carpa pequeña, y guapear con otras personas (que a veces apenas son conocidos  y de repente en esas circunstancias llegas a conocerlas bastante y hasta se genera una conexión muy bonita, porque comparten situaciones muy inusuales). Eres capaz de lograr muchas cosas.
El día que hicimos la cumbre del Muncumamo (4.620msnm) hacía un clima terrible en la mañana, abrí la carpa y la cerré al instante porque todo estaba gris, mucho viento y el frío era horrible. Les digo a mis compañeras "El clima está feo", nos volvimos a enrollar en los sacos de dormir y al rato escuchamos la voz de Luis que decia: "Ya voy saliendo, quien quiera venir conmigo que me avise." Aunque se me había pasado por la cabeza no ir, sus palabras me dieron ánimo y me animé, se animó MaryCarmen y Dianita no se sentía muy bien así que decidió quedarse en el campo base. Subimos a la cumbre y vimos como poco a poco el clima iba cambiando, el cielo se despejaba, el sol se asomaba un poquito. Estando allá arriba en la cumbre Luis nos dijo: "Cuando usted vea el clima gris igual debe intentarlo, si no se puede, no se puede, pero inténtelo" . Eso me enseño mucho, estuvimos a punto de no subir porque vimos que las condiciones no eran muy buenas; sin embargo a medida que subíamos todo fue mejorando. Creo que esto se puede extrapolar a muchas cosas en la vida.

La respuesta o razón certera para hacer este tipo de actividad trato de traducirla de sentimientos a palabras. Hay tantas razones y verdades como personas. Hay una respuesta por cada una de las personas que hacen actividades al aíre libre de riesgo controlado o aquello que le apasione. Particularmente la frase de Anatoli Bukreev, que encontré gracias a Luis, para mí resume mucho de lo que se siente al hacer esa actividad que te llena hasta lo más hondo de tu ser. No existen palabras para describirlo, creo que sólo lo entiende quien lo haga y sienta la misma pasión que uno o tenga el mismo grado de locura. Sólo los locos se entienden.

"Las montañas no son estadios donde satisfago mi ambición de logros, son las catedrales donde practico mi religión. Yo voy a ellas como las personas van a la oración. Desde sus majestuosas cimas veo mi pasado, sueño el futuro y, con una inusual agudeza, experimento el momento presente...mi visión se aclara, mis fuerzas se renuevan. En las montañas yo celebro la creación. En cada viaje nazco de nuevo" Anatoli Bukreev.




 Agradezco mucho poder compartir con la gente que siente y comprende esa sensación de libertad y felicidad que produce estar en el medio de la nada en la naturaleza y disfrutarla. Gracias a mis compañeros de excursión en la Sierra de la culata desde el 18 hasta el 20/12/12: MaryCarmen Corrales, Diana Serrano y Luis Sánchez por ese compartir tan bonito.




“Quien ha escuchado alguna vez la voz de las montañas, nunca la podra olvidar”.

Proverbio Tibetano






Comentarios

Entradas populares